A continuación una reseña que encontré en Internet que define la serie.
Los Simuladores
Dentro del oscuro panorama de la televisión abierta, cuatro actores y un director argentinos – amigos entre sí -, deciden hacer una apuesta fuerte, produciendo su propio programa y escapando a las convenciones televisivas de los últimos tiempos.
Irónicamente, el canal más conservador de la televisión argentina, les abrió las puertas a través de una coproducción (Telefé).
El argumento lo aportó el integrante más joven del grupo, Damián Szifron – a la vez director y guionista (junto a Diego Peretti) del programa -, y cuenta la historia de un grupo que se encarga de solucionar «pequeños problemas cotidianos» a cambio de dinero. Estos «profesionales», a través de la puesta en escena de una simulación, solucionarán la impotencia de un presidente, conseguirán que un alumno apruebe las materias que debe, lograrán que la compañía de seguros cumpla con el dueño de un mercadito que tenía la cuota vencida, etc.
Sin falsas morales
Los simuladores no trabajan movilizados por fines altruistas, ni tienen como objetivo cambiar el mundo. Sus motivaciones son estrictamente económicas, y no se cuestionan si lo que van a hacer es correcto o no, sino que responden a los pedidos de sus clientes.
A contrapelo del pensamiento políticamente correcto tan difundido en los últimos tiempos, la serie no realiza ningún tipo de planteamiento ético o moral sobre el accionar del grupo. Por ejemplo, en uno de los capítulos, la persona que va a verlos no tiene dinero para contratarlos y el grupo decide hacer igualmente el trabajo. Si bien lo solicitado era vengarse de un estafador, lo que moviliza al grupo es que la operación podía ser costeada con el dinero del propio estafador.
Sin lugar a dudas, Los simuladores manejan su propio concepto de justicia. Como explica su director: «el postulado general sería que muchas veces lo justo es ilegal y lo injusto es legal. Y Los simuladores están acá para ordenar un poquito eso. Ellos son invasivos, violan absolutamente cada una de las reglas que hay para violar, pero siempre el fin es noble. Son justos, pero políticamente muy incorrectos».
Resaltando el artificio
Tal vez obligados por el escaso presupuesto con el que trabajan, las diversas actividades que realizan no ocultan el artificio. Cuando se hacen pasar por agentes de la CIA, miembros de la NASA, oficiales de policía, etc., se nota que se trata de una puesta en escena, de una simulación.
Conscientes de esto, al resaltar el carácter de artificio, dan por descontada la participación y la complicidad del espectador para dejarse arrastrar e introducirse en el terreno de la ficción. Federico D´Elía sostiene que «la serie tiene mucho humor porque el espectador es cómplice de lo que va ocurriendo en el programa. Al no dejarlo afuera, las simulaciones se convierten en algo muy gracioso».
Los simuladores utilizan mínimos recursos para llevar a adelante sus trabajos. El ingenio y la creatividad son explotados al máximo, lo que puede ser válidamente pensado como una metáfora para demostrar que no son necesarios enormes cachets ni altos costos de producción para obtener un producto con respetables niveles de audiencia. En síntesis, que otra televisión es posible.
Señores actores
Si bien se sabe poco de las historias de los protagonistas, a través de mínimos recursos actorales, sobrios y lejos del exhibicionismo, el trabajo de D´Elía, Peretti, Seefeld y Fiore roza la perfección, al presentarnos a los personajes con simples trazos.
Federico D´Elía es Mario Santos encargado de la Logística y la planificación y jefe del grupo. Serio, profesional, irónico, culto, sólo se relaja cuando la misión ha concluido con éxito. Su interpretación nos hace recordar a los detectives del policial negro de la década del 40.
Diego Peretti es Emilio Ravenna, responsable de la caracterización. Tal vez debido a su tarea, Peretti es el más extrovertido del grupo. Las diversas caracterizaciones que debe realizar en los diferentes trabajos, le permite a Peretti demostrar su versatilidad actoral, la que le posibilita trabajar en diversos registros.
Alejandro Fiore es Pablo Lamponne, y está a cargo de la técnica y la movilidad del grupo. Si bien los simuladores no utilizan la violencia, Fiore representa el aspecto «físico» y la «rudeza» del grupo, necesaria en algunas oportunidades.
Martín Seefeld es Gabriel Medina a cargo de la investigación. Es el personaje más hermético, sus apariciones son esporádicas y suele mantenerse en un segundo plano.
Como sostiene Eduardo Fabregat en Pagina 12: «Federico D´Elía, Martín Seefeld, Alejandro Fiore y Diego Peretti demuestran que hay algo más que los soderos y campeones de la vida, los rudos policías alla argentina y los veranos del ´98 a repetición».
La repercusión que despertó en la audiencia, demuestra que el público está ávido de otro tipo de propuestas dentro de la televisión argentina, y que no se limita a seguir las tropelías de los reality-shows, o los vergonzosos novelones
Los derechos de esta serie han sido adquiridos por productoras de España y Chile entre otros, aunque ninguna de las versiones consiguieron un producto de la calidad de factura y cohesión actoral que ha exhibido el original argentino.
Observar video de la izquierda
Canal 13 comenzó a grabar la versión chilena de «Los simuladores»