CHAPUCEROS


Chapucero,

  marrullero  

    e infame…

 

Estas palabras, tan bien sonantes para quien las emite, resultan una suerte de conjuro para quien resulta interpelado por estas.
Concretamente se las dijo una persona con la que tuve el placer de trabajar, a un personaje local que se ufanaba de manejar los tentáculos del poder y alentaba a los actores locales a que se lanzaran al vacio con sus proyectos y empresas, por supuesto que sin advertirles que se la jugaban sin red, ya que él no contaba con los fondos que presumía . Que se arriesgaran repetía, obviamente con la esperanza estadística de que entre tantos que se romperían la crisma sobrevivirían algunos casos aislados que después podría presentar como fruto de su (suicida) política de dinamización social.
Al chapucero, de tacticas marrulleras e infame recuerdo, lo llamaremos “Matías Pajarito” nombre inspirado en un personaje, muy ad hoc, de Marcelo Mellado, autor de un cuento homónimo, que publicamos en el periódico el correo el pasado año y que pronto volveremos a publicar, ahora en este blog, aunque con algunas licencias que permitirán identificar al inescrupuloso personaje que por suerte desapareció del mercado político local.

Deja un comentario