(+) A propósito de Hidroaysen
Carta remitida a elcorreodiario
Autor; Sergio Sepúlveda Cepeda
Ingeniero Civil (R) Navidad / Ex funcionario de ENDESA
Un país sin energía no puede prosperar, mejorar, no puede surgir, no podrá nunca ser un país desarrollado. Es como un cuerpo casi muerto o paralizado.
Hay energías que contaminan el ambiente, otras, sólo medias contaminantes y una tercera clase de energías puras o limpias. De cada una de ellas se ha hecho uso para el progreso de la Humanidad a lo largo del tiempo.
La fuente de energía más en boga es sin duda el petróleo y la podríamos clasificar como media contaminante. De inmediato, nos lleva a pensar en los millones de vehículos motorizados que en funcionamiento están enviando al aire, en el mundo entero, su monóxido de carbono producido en la combustión.
Chile, prácticamente no tiene petróleo y pienso estará muy atento al surgimiento y avance de la industria que construya vehículos motorizados accionados por energía eléctrica. La energía contaminante producida por el carbón, está cada día más en desuso.
Carbón tenemos en Chile, pero por su contaminación no es lo conveniente para disponer de mayor energía. En cuanto al abastecimiento con petróleo hemos tenido decepciones con el oleoducto que atravesó la cordillera de los Andes hacia Argentina. Por otra parte nuestros hermanos bolivianos nos han sentenciado que de su petróleo, Chile no obtendrá ni una molécula advirtiéndole también a la Argentina, que no podrá hacernos traspaso de su producto.
¿Y la energía del viento, la energía solar, la que puede proporcionar el movimiento de las olas del mar, la que se podría obtener de los desprendimientos de gases volcánicos? Ellas, por desgracia están todas en pañales. Para Chile, en un universo o todo de 100 representan a 3 (un 3%) Algunos siguen pensando en las centrales de energía atómica, ésta es sin duda la más limpia, más productora, la menos exigente para su instalación y ubicación, si pensamos en el norte del País. Pero el hombre no controla la naturaleza, somos un país asentado sobre una cadena subterránea de volcanes que cada 25 años sus energías se desbordan y nos mueven el piso con violenta destrucción.
No hay que descartar también el hecho de que el día menos pensado, nuestros hermanos o hermanastros colindantes, en una guerra fratricida, nos bombardeen una central atómica haciéndonos arrancar como vencidos, o escondidos como derrotados.
Lo más peligroso de todo sería un arranque libre de energía atómica sin posible control que formaría una radiación en cadena capaz de destruir todo tipo de vida en nuestro Planeta Tierra. Para tener en cuenta las demostraciones destructiva de la energía atómica, nos bastaría con citar Hiroshima, Nagasaki, Chernobyl y Fukushima.
Un caso para aprender fue el de un hombre campesino dueño de un predio, quien no permitió que se le sembrara una parte de su campo para trigo, porque a él le gustaban los árboles y las flores. Así se hizo, pero pasando un tiempo tuvo necesidad del trigo para su alimentación, y trigo no encontró en ninguna parte. Arrepentido admitió que su predio fue siempre enteramente hermoso, pero finalmente lo condujo a pasar hambre.
Chile Austral tiene una naturaleza virgen extraordinariamente linda, es verdad que el tendido de las líneas para transportar la energía manchará el panorama natural, precioso, reluciente, indómito, pero no lo contaminará. Como campesino soy totalmente partidario de la ecología, me encanta la naturaleza pura, porque al mirarla se siente como verle la cara a Dios. Ahora con pena, mi Razón me dice que las mayorías una vez más se equivocan al oponerse a la construcción de la central HidroAysén.
Nuestro País, necesita las centrales hidráulicas para producir la energía eléctrica, ventajosas condiciones se dan en la zona austral, pocas en el centro y nada en el norte. Para que progrese en conjunto todo Chile se requiere la energía eléctrica de esa zona que con la minería del norte y la agricultura y piscicultura del centro hacen la grandeza del País.
No nos unamos a una masa inconsciente que no sabe lo que quiere y no entiende lo que dice, que desfila y destruye, que vocifera y ofende, que grita y se juntan haciendo mayoría y piden: crucifíquenlos, crucifíquenlos no queremos hidroeléctricas en Aysén porque contaminan y afean la naturaleza, ¿Y quién les dará el pan más tarde? Cuidado con las inconsecuencias y contorneos políticos que avivan a las masas para acorralar votos electorales. Seamos profundamente defensores de la naturaleza, con su ambiente, hermosura e incontaminación, pero flexibles y razonables cuando las cosas por hacer son para el bien de todos, para el bien de Chile. Cuando la razón se impone es bueno que ella no padezca de flojera, no sea lerda, entumida o tozuda.
Por el bien de Chile nuestra Patria ¡vamos con las centrales hidroeléctricas en la zona austral propicia para ellas.
(+) Ilustrando sobre Hidroaysen
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Carta remitida por; Sergio Sepúlveda Cepeda
Autor; José Luís Pérez Zañartu
Ex ministro de la corte suprema entre 1998 y 2006
Abogado miembro de la corte de apelaciones de Santiago y San Miguel entre otros….