La Navidad despierta sentimientos encontrados, aunque uno es común; la melancolía, sentimiento que nos embarga al recordar a los seres queridos que ya no están con nosotros.
La Navidad es una especie de "Check Point", que se mantiene puntual, a través del tiempo y que nos presenta "como vamos llevando esto de vivir".
Generalmente, los adultos pasamos estas fechas en plena vorágine organizadora y adquisitiva, resultando como verdaderos protagonistas, los Reyes Magos de hoy en día; Falabella, París y Ripley, los que prometen convertir nuestros sueños en realidad, aunque sea a cambio de convertir en un infierno aplazado el próximo año.
En el escudo comunal los reyes magos también están presentes, siguiendo a la estrella de oriente, para entregar los presentes que hoy dan sentido a la Navidad.
Posiblemente los Reyes Magos del consumo, han democratizado la celebración y la alegría que antaño estaba mucho más lejos de la mayoría, sólo hay que conversar con alguno de los pocos que van quedando, que pasaron su infancia en las salitreras del norte.
De este festín consumista, rescatar los sentimientos más propios del ser humano; el amor fraternal y la sonrisa inteligente, que nos muestran el lado más amable del cotidiano vivir y que estas fiestas fomentan.