Estamos ya en plena Navidad, y se aproxima rápidamente el fin del año, y dentro de estas celebraciones, esta fiesta tiene un lugar fundamental para la humanidad y la historia. Pero veamos que está pasando con esta celebración, vemos como una enfermedad llamada "consumismo" está llegando a nuestro entorno, basta ver como la urgencia de comprar algo "bonito" nos presiona y aturde día a día.
¿Dónde quedó el verdadero espíritu de compartir, visitar, y esperar esos instantes de encuentro con lo verdaderamente "bonito", nuestra familia, nuestro entorno, nuestra realidad sin la necesidad de "esos", a veces, fríos presentes navideños.
Los medios de comunicación en general, y en especial la televisión, nos muestran esa "maravilla de celebración". Mostrando como una obligación el tener que visitar Tiendas, Supermercados y Grandes Mall, para participar adecuadamente, de este ajetreo y por supuesto para "no ser menos" que ese grupo de ávidos compradores compulsivos que muestran sus avisos.
¿Qué nos dirían, si no vamos de compras?; …amarretes, mano de guagua, tacaño, insensible y para que decir, si ese regalo no tiene un valor acorde a lo esperado en estos tiempos de "desarrollo". Vaya dilema.
Bueno si uno observa lo que le rodea, diría que aún estamos a tiempo para seguir celebrando las navidades, pero con otra mirada. Que bueno es comunicarle a alguien, lo importante que es compartir los buenos momentos, con cosas sencillas como en una convivencia. Es por eso que les invitamos a dar un giro a esta celebración; lo importante no es comprar, gastar, ni presumir. Lo realmente importante es decir "te quiero" y eres parte de lo esencial en estas fiestas …
y así, seguramente, nuestros hijos esperarán con otros sentimientos, nuestra emotiva "Navidad"